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"Contexto, Familias, Teorías y Terapeutas"

Lic. Irene Loyácono*

 

–"Qué me preguntás a mí! yo soy rechica todavía, no se qué te conviene pa."– (Daniela de 14 años, consultada acerca de una relación sentimental por su padre divorciado).

–"Me voy de casa hasta más o menos las 6 de la tarde, en que mi hijo (21 años) sale para la facultad. Nos llevamos tan mal que así evito la pelea. ¿viste?– (Graciela 49 años)

– "¡Agendemos! El próximo jueves cena familiar, todos juntos a las 21,30".–- Conversación, agenda en mano, entre madre e hijos convivientes: Susana (48), Javier (23), Luz (21) y Francisco (19).

–"No pude contestarte el mail porque se me trabó la máquina y mi hijo (11 años) se fue a pasar el fin de semana al country con un amiguito. (Fabiana 42 años)

–"No le digas "papá" a Juan (el nuevo marido de su madre) él no es tu papá"– (psicóloga a Martín de 10 años, cuyo padre biológico no se relaciona con el niño)

–"El trabajo me demanda tanta tolerancia –a la frustración, a la exigencia, al maltrato- que cuando llego a casa sobre reacciono por pavadas con mi mujer y mis hijos."– (Ricardo 40 años)

–"Vos tenés novia?" –"Sí." –"Y qué hacés con tu novia ¿le das besos?"– (preguntas del conductor de Agrandaditos a un niño de 3 o 4 años).

–"No puedo concurrir al Taller, por favor envíenme un resumen de las conclusiones. Lic. XX" (recibido en SATF por e-mail)

Que los tiempos han cambiado ya es un lugar común repetido hasta la náusea. Lo que no está tan concensuado es cuán radical es el cambio y qué hacer a partir de ello. Resulta difícil ubicarse en algún punto intermedio entre la añoranza lacrimosa y el cinismo desesperanzado (los Apocalípticos y los Integrados de Eco) pero vale la pena intentarlo.

La familia es una institución social afectada por estos cambios, también lo es la psicoterapia. Kuhn nos enseñó que el cambio no es progreso, es simplemente una otra cosa. Personalmente adhiero a la postura que afirma que esta "otra cosa" que estamos viviendo es una fractura radical que tratamos dificultosamente de significar. Es una fractura para dar cuenta de la cual no nos bastan nuestras diferentes teorías intradisciplinares.

Allá por los ´70 nos quejábamos (y aún lo sigo escuchando) que la mayoría de las consultas hospitalarias eran "casos sociales". Llamábamos "caso social" a aquel en el que asignábamos mayor potencia patógena a las condiciones socio económico culturales del consultante que a los factores psicológicos. Y entonces surgía un malestar porque se nos hacía difícil o imposible el abordaje terapéutico desde nuestras teorías.

Hoy tendríamos que decir que todas las consultas, también las del consultorio, son "casos sociales". Con el agregado de que también los terapeutas seríamos, para esa mirada,"casos sociales" porque padecemos los mismos stressores: horizonte de corto plazo, incertidumbre económica y afectiva, transculturización, exposición a la violencia delictiva, riesgo de burn out, etc.

Cuando el contexto turbulento envuelve a pacientes y terapeutas es más necesario tener un pensamiento crítico que clarifique las bases epistemólogicas del operar clínico, las bases empíricas de las teorías y la conciencia del respeto por la singularidad del otro.

Hoy pensar críticamente es más que vigilar la coherencia interna de los contenidos de las teorías. Pensar críticamente es toda una aventura intelectual que revisa genealogías y construcciones, dispositivos y operaciones de producción del saber, sacándonos del vecindario conocido de nuestra disciplina y haciéndonos desarrollar modos de pensar que tornan anacrónicas las bases estructuralistas del pensamiento progre del siglo XX ..

 

Nuestra disciplina

El "real" nos invita a salir de la torre de marfil y buscar en los bordes foucaultianos, como lo hicieron aquellos maestros que vivieron en épocas de fractura. Vivimos tiempos fundacionales. Es estimulante... aunque, según dicen, la frase "¡Ojalá te toque vivir una época interesante!" expresa una maldición china. ¡Y vaya si es interesante la época que estamos viviendo! Todo está en revisión!.

Por ejemplo cuando el medio ambiente en que vivimos calca el formato de los sueños (polisemia, violencia aleatoria, metamorfosis impredecibles, cambios instantáneos, sexo arquetípico) la divisoria conciente/subconciente parece abolida.

Desde diferentes ángulos comienza a plantearse con inquietante verosimilitud, la idea de que desde estas diferentes prácticas sociales el proceso de subjetivación está dando como resultado un otro sujeto. Algunos empiezan a llamarlo el "sujeto de la imagen". Las consecuencias teóricas y prácticas para el campo Psi están recién empezando a explorarse pero prometen ser revolucionarias.

Por otro lado sabemos que las patologías han cambiado, la epidemiología es un poco distinta y tenemos la sensación de que las categorías diagnósticas se van vaciando de sentido y van mudando. Leemos de resultados maravillosos de los psicofármacos de última generación, los SSRI. Leemos que el Effexor ha superado al Zoloft que había superado al Prozac que había superado al.... Leemos (a veces en el mismo Journal unos números después o unos números antes) que el efecto placebo obtiene estadísticamente igual o mayor porcentaje de éxitos que esos psicofármacos. Encontramos en nuestro medio que settings terapéuticos abiertos a largo plazo son rechazados por los consultantes, y que también son rechazados tratamientos muy estructurados que procesan en forma standard a la gente. ¿Todo es igual nada es mejor? Veamos.

La terapia familiar nació pragmática y es bueno que siga siéndolo. Porque mientras se van gestando los nuevos paradigmas, las personas padecen y los psicoterapeutas somos consultados para aliviar los sufrimientos y también para determinar qué es normal y qué es patológico en las conductas de las personas y en las prácticas de las familias. Esto resta de ser sencillo... nunca lo fue pero ahora nos topamos a cada paso con su complejidad.

La terapia familiar y toda la terapia del siglo XX se gestó en el horizonte de la familia patriarcal burguesa legalizada desde el Estado Nación. Hoy globalización y mercado mediante, las condiciones de posibilidad de aquella familia se han alterado. Nos gusten o no nos gusten los cambios que observamos, resulta inimaginable un proceso de restauración de aquella familia 1.y 2

Por eso es hoy más imprescindible que nunca estar muy atentos a los sesgos ideológicos que permean nuestras teorías y nuestras prácticas, naturalizando aquel modelo familiar y sobrepatologizando lo diverso. Sabemos que nada hay de natural en la familia

Decir que hoy coexisten configuraciones familiares tradicionales, transicionales y posmodernas en distintos ejes tampoco es novedoso. Lo novedosos es que aparecen prácticas familiares muy diversas en las capas medias de la población, y que la dispersión de las prácticas no está asociada necesariamente con patología o disfunción.

 

Familias en la consulta

Defino familia como un grupo humano de uno o más adultos en función parental y niños con algún grado de dependencia emocional y económica , en el que rige el tabú del incesto.

Las familias que encuentro hoy en la consulta son en general, familias más democratizadas que la familia patriarcal pero teniendo que servir a tantos señores (los derechos del hombre, la mujer, el niño, el adolescente el adulto mayor, el que tiene necesidades diferentes, etc., etc.) que a veces se agotan y embarullan y caen en un funcionamiento anárquico donde no aparece claro quién será el fiador, el responsable de otorgar a cada uno aquello a que culturalmente se le ha reconocido derecho.

Los roles están menos diferenciados, tanto los roles de género como los generacionales. Son con frecuencia familias más desligadas de las que solíamos encontrar. Sus miembros pasan menos tiempo juntos, aunque los hijos tardan más en irse de la casa paterna

Aproximadamente un 50 % constituyen familias binucleares, uniparentales o ensambladas a partir de separación o divorcio de la pareja conyugal.

Tal vez nunca como hasta ahora los padres de clase media hayan estado tan solos para la crianza debido a que los abuelos trabajan o se fueron de luna de miel, no está tan disponible la familia extensa, prácticamente no se los conoce a los vecinos y generalmente ya no puede pagarse personal doméstico.

Otro aspecto que merece destacarse es que los ideales con que se crearon las familias que hoy crían adolescentes tienen poco que ver con las condiciones de sobrevivencia en la cultura actual. Como en toda época de transición, los adulto s educan para un mundo que no se sabe cómo será, para un mundo en que esos adultos serán extranjeros. Como dice Barnett Pierce: los adultos no somos hablantes nativos de este mundo.

Otro fenómeno novedoso que encuentro relacionado, es la frecuencia creciente con que adultos de mediana edad buscan información y conexión con sus ancestros, viajando al pueblito europeo o asiático de sus padres o abuelos. También los más tecnoculturizados (o los más pobres) contactan vía Internet con Foros de nacionalidades . Aunque facilitado por la tecnología hoy al alcance, creo que el hecho señala una búsqueda de raíces, de una red de contención, pertenencia y/o amparo, aúnque sea ilusorios, que les haga sentirse menos a la deriva en esta turbulencia.

Tampoco debemos olvidar que en esta turbulencia han caído también muchos mitos que envenenaron la vida familiar hasta hace relativamente pocos años: el valor de la virginidad, la abnegación maternal, la distancia afectiva de los padres varones son algunas de ellas.

Cambiadas, asediadas, fracturadas y/o reconstituidas las familias siguen siendo, y lo serán por mucho tiempo, los lugares donde se crian los humanos. Y siguen consultándonos.

Personalmente cuido de acercarme con una mirada cada vez menos sabihonda y más piadosa a estas familias actuales para las que han quedado poquitas reglas.

Por ejemplo, en mi trabajo con padres trato de reforzar, desarrollar o crear tres modos de actividad parental que, en mi opinión, resultan indispensables para una crianza saludable, a los que llamo:

modo sostén: no invasivo, que tiene que ver con estar y no estar en primer plano, ser confiable sin ser infalible, tolerar con simpatía que nuestros hijos nos usen de apoyo para irse de nosotros y saber que no podemos ahorrarles todos los dolores. Al estilo de la "madre suficientemente buena" de Winnicot, pero distribuido entre varias personas, porque hoy sabemos los pesados costos que tiene la abnegación maternal y no estamos dispuestos a pagarlos (ni las mujeres ni los hombres).

modo frontón: (al estilo del frontón para practicar tenis): ser un interlocutor, una contraparte firme y aguantadora con quien confrontar sin temor a romperla, que pone límite y contiene, y devuelve alguna información acerca del acierto del tiro.

modo transmisión de valores: apoyada en una frontera generacional clara sin ser rígida. Se refiere a la transmisión de algún valor, ya no "la LEY", tal vez transmisión de la idea de ser guiado, orientado o validado en referencia a un valor, cualquiera sea. Esta es tal vez la función más atacada en estos tiempos, por la intensa contradicción e incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace en la casa, en la escuela, el la TV, en el gobierno y en el mundo.
Y también por la sobrevaloración de lo joven que convierte en caduco a quien dejó la adolescencia. Sin embargo, encuentro repetidamente que los adolescentes disfrutan las "filosofadas" de sobremesa con sus mayores, si no se convierten en sermones pomposos.
Trabajo con los padres para elucidar qué quieren enseñarle a su hijo/a, y para rescatar la importancia que para los jóvenes tiene la transmisión intergeneracional, "¡No sabía que con un adulto se podía hablar y servía!" exclamo Martín (15 años) agradablemente sorprendido luego de una charla "personal" con su padre.

 

Formación del terapeuta

Entonces, enfrentando la impredictibilidad del futuro, con teorías cuestionadas e insuficientes, somos interrogados por nuestros consultantes. Es una buena oportunidad para ejercitar la humildad.

Me es cada vez más difícil hoy escuchar sin fastidio, sin considerarlo un insulto a la buena práctica, a profesionales que se cierran en una sola manera de entender, en una sola escuela o teoría psicológica que se reproduce endogámicamente al interior de dispositivos de enseñanza altamente compartimentados. Me resulta pueril aferrarse a una teoría única que se pretenda hegemónica

Por ello pienso que la formación teórica de un terapeuta tiene que incluir tres aspectos a) conocimiento suficiente de las diferentes teorías vigentes sin caer en un acatamiento dogmático (las teorías deben ser una caja de herramientas foucaltiana), b) desarrollo de un pensamiento crítico, y c) cierta comprensión del contexto socio cultural que atraviesa la práctica terapéutica y las personas de paciente y terapeuta.

Como siempre, la formación se completa con terapia personal y supervisión clínica "suficientemente buenas".

 

Psicoterapia con Enfoque Familiar

Llamo al encuadre que implemento "Psicoterapia con enfoque familiar" para diferenciarlo de la terapia familiar que traía al consultorio a todos los miembros en forma fija. Ahora convoco a los miembros que me parecen más involucrados .

Trabajar con enfoque familiar aún con un paciente individual significa tener presente que esa persona forma parte de un entramado familiar por cuyo bienestar también deberíamos preocuparnos los psicoterapeutas respetando a nuestro consultante y su "pasión por convivir". .

El trabajo en equipo aunque valioso, resulta hoy demasiado oneroso para ser realizado en privado, por eso es muy raro encontrar equipos de trabajo familiar a la vieja usanza fuera de programas de entrenamiento o investigación en Instituciones. En mi práctica me ha resultado muy útil sustituirlo por la pertenencia a algún grupo de pares (coordinado por un colega de mayor experiencia en un principio, y autogestivos últimamente). Han sido y son grupos para discutir, hacer catarsis, estudiar, supervisar, compartir información, abrigarme y quedar a la intemperie intelectual cuando debo renunciar a algún pedazo amado del paraguas teórico bajo el que me guarecí muchos años.

En cuanto a las Teorías, me resulta útil la metáfora de la grilla . Me gusta pensar las teorías como una grilla o máscara con agujeritos, cada teoría los tiene en diferentes lugares, estas grillas se superponen con el material clínico y dan lugar a configuraciones que adquieren o no sentido y son más o menos útiles para trabajar con un paciente o una familia determinados.

Pienso que es muy conveniente que los terapeutas tengamos a mano varias de estas grillas, en una especie de interdisciplina dentro del campo Psi. Por ejemplo podríamos usar

la grilla sistémica para entender y trabajar con las interacciones en las redes en que transcurre tanto la vida de los consultantes como nuestra propia tarea terapéutica,

la grilla psicoanalítica para entender y trabajar en términos intrapsíquicos las motivaciones de un consultante o mi resonancia,

la grilla psico-neuro-inmuno-endocrinológica cuando la intensidad extrema de las emociones o de la impulsividad en juego, hacen imposible trabajar con la palabra,

la grilla cognitivista en sus diferentes líneas para iluminar y trabajar los detalles del suceder psíquico y de las relaciones en términos de procesamiento de la información,

la grilla gestáltica para consultantes con predominio cenestésico, o cuando se plantean problemáticas con fuertes aristas existenciales (el uso del tiempo entre ellas),

la grilla de la perspectiva de género para visibilizar y trabajar las particularidades de ser varón y ser mujer en nuestra cultura,

la grilla narrativa para revisar estrategias narrativas en el discurso y para co-construir con los consultantes historias mejores,

Y sigo buscando...

Por ejemplo, un analizador que encuentro fértil en mi trabajo terapéutico tanto con individuos como con familias es el uso del tiempo. La metáfora del "time is money" nos remite al graffiti "la vida es aquello que transcurre mientras estás ocupado haciendo otra cosa". . Bien mirada, la relación con el tiempo es la relación con nuestro vivir la vida

Es raro encontrar hoy en Buenos Aires alguien que piense que tiene suficiente tiempo para ocuparse de lo que tiene por delante en el día. Sin embargo revisar el uso del tiempo provoca más resistencia que encarar la conducta sexual. Hoy vivimos encuadrados en un programa temporal absolutamente agendado y nos enorgullecemos de ello.

El tiempo de divagar, de simplemente "dar vueltas", o esperar está muy desprestigiado aunque justamente es el tiempo humano, el tiempo de nuestros ritmos internos, el tiempo del trabajo psíquico que repara, ordena, elabora lo vivido.

Estar estressado tiende a ser lo normal (y valioso) hasta para los niños. Gergen imagina un yo saturado y una multifrenia producto del exceso de relaciones en que nos encontramos inmersos.

Acostumbrados a interactuar con la PC, los tiempos reales de los humanos nos resultan insoportablemente lentos: el tiempo de reacción ante un semáforo, el tiempo de saludar al vendedor antes de pedir lo que se va a comprar, el tiempo de asistencia a un Taller vivencial ...

A pesar de que vivimos rodeados de aparatos para "ahorrar tiempo" lo cierto es que sólo nos brindan tiempo sobrante que ocupamos con más tareas. Y nuestra mente no alcanza a entrar en el ritmo de la tarea y encontrar satisfacción en su hacer o en su cumplir, con el descanso mental implicado en la espera. Vivimos más bien con una frustrante sensación de interrupción constante . Hasta la conversación telefónica (un modo de interrumpir en sí misma) es interrumpida por la llamada en espera!

El uso del tiempo es también un importante analizador familiar, hoy cada miembro de la familia tiende a vivir experiencias distintas de tiempo en distintos espacios (escuela, trabajos, hogar, casas de amiguitos, etc.), escasea la experiencia común del fluir del tiempo, cada uno está ocupado en diferentes cosas, comparten pocos intereses y por tanto desarrollan diferente receptividad a informaciones diferentes y se dificulta la comunicación. Dormir es casi lo único que hacen más o menos al mismo tiempo.

Si bien el uso del tiempo no es un problema puramente individual ni familiar, sino que depende de la organización del país en que se vive y del punto del mercado en que de desenvuelve su vida, en muchos casos, si no se aborda el tema en el espacio terapéutico para hacer conciente el problema y rescatar el margen de maniobra y elección que siempre existe, los logros en el consultorio tienden a no llegar a la vida cotidiana del consultante. Porque los procesos humanos y las relaciones humanas no son fast food, necesitan un cierto tiempo de cocción que permita la mirada, el contacto, la caricia, la escucha. "Somos mamíferos" nos recuerda Maturana.

Como las bases teóricas de la psicoterapia no alcanzan para tratar la inclusión del sujeto en la cultura, miro curiosa. Me resultan útiles los desarrollos de la Historia de las subjetividades; los estudios del lenguaje que nacen con el segundo Wittgenstein, y se conectan con Benveniste y con Bajtin; el Constructivismo, el Construccionismo Social y la línea Narrativista en terapias. Y sigo buscando...

Trato de ampliar mis modelos, exploro otras disciplinas, ensayo recortes diferentes, cuestiono mi mirada, abandono prejuicios amados. No siempre lo logro. Hay cosas que me escandalizan sin poder evitarlo aunque, si es que no dañan a otro, ya no pueda afirmar su patología. Son mis límites. Ya no existen las "buenas viejas" pautas claras para todos. ¿Realmente eran "buenas"? Sí eran tranquilizadoras... También tenían sus costos...

No soy ingenua, y sé que el riesgo y cierto, es la confusión de un eclecticismo estéril o el cambalache de la new age , por eso trabajo especialmente con dos guías con las que trato de orientarme al navegar por la multiplicidad de líneas teóricas y novedades. Una guía es más bien posmoderna, no exactamente una piedra de roseta porque los distintos cuerpos de teoría son inconmensurables, sino más bien una herramienta epistemológica que haga visible la lógica interna de cada discurso terapéutico y el sistema de creencias en que se basa. La otra guía ineludible es tradicional: el viejo principio ético "lo primero es no dañar" , una actitud de profundo respeto por el consultante

Pienso que el territorio de la psicoterapia es irremediablemente paradojal. Creo que siempre lo ha sido y lo seguirá siendo. Esto no me preocupa. Los terapeutas de diferentes líneas podemos, y lo hemos hecho, operar eficazmente en estos territorios. Algunos con mejor fortuna que otros. Lo que verdaderamente me resulta preocupante es un terapeuta que todavía no tenga conciencia de lo paradojal del campo y suponga que se puede, desde la ficcionalidad de algún modelo teórico, establecer certezas y develar definitoriamente el misterio de lo humano.

 

NOTAS

1) Al caer el Estado Nación vencido por el Mercado, caería también el Tercero garante de la Ley que organizaba la Es-tructura. ver Desarrollos de la teoría de la enunciación, Benveniste, Bajtin.

2) Corea C. , Lewcowicz,I. ¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la infancia. Lumen. Buenos Aires. 1999.

3) Ver Consecuencias del discurso del déficit en Gergen.K. "Realidades y relaciones". Paidos. Barcelona. 1996.

4) Selective serotonine reuptake inhibitors.

5) Ver los aportes de Levy Strauss.

6) Existen familias cuyo sustento económico es provisto por los niños (modelos publicitarios, artistas, mendigos, becarios del Gobierno de la Prov. de Buenos Aires)

7) La praxis sexual abierta de adolescentes refleja un cambio en la semantización de la sexualidad. Parecería que la sexua-lidad pierde su asociación con el ser "grande", ser "adulto autónomo", y pasa a ser uno más de los derechos de la juven-tud. Por otro lado, creo que existe una especie de voyeurismo mal sublimado de los padres y adultos que también se ex-presa en el fomento de conductas sexualizadas de emparejamiento en niños de muy corta edad, o la organización de bailes a una edad tan temprena como los 8 años. La frecuencia creciente de embarazos adolescentes también es algo novedoso en las capas medias.

8) El estar en la misma habitación no siempre es compartir el momento, debido a la disponibilidad hogareña de tecnología que conecta a cada quién con interlocutores externos a la familia. Estudios americanos indican que allí las parejas inte-ractúan en promedio unos 20 minutos diarios y pasan el 40% del tiempo libre mirando TV. Estimo que en Buenos Aires no es muy diferente.

9) Hoy la mayoría de nosotros formamos parte de familias ensambladas. Aunque no nos hayamos divorciado personal-mente, si un pariente cercano se ha vuelto a casar, participamos como familia extensa de la dinámica familiar ensamblada.

10) Se me ocurre que esta situación guarda semejanza con la experiencia de nuestros antepasados inmigrantes, en esas familias había una inversión en la función guía: eran los hijos los que conducían el desenvolvimiento familiar, los que estaban más integrados a la cultura, los que conocían mejor los códigos, y los que tenían que cortar radicalmente con valores y modelos atesorados por los padres, para sobrevivir en el nuevo mundo.

11) Hoy hasta la Física teórica aloja alternativas y reconoce ambigüedades por ej. la luz para ciertos propósitos es definida como materia (fotones) y en otras ocasiones es definida como energía (ondas).

12) Goolishian H, Anderson H y Winderman L. Problem-Determined Systems: Transformation in Family Therapy. Jour-nal of Strategic and Sistemic Therapys. Vol 5 1986

13) Mendez, Coddou y Maturana. Cómo se engendra la patología. Ficha SATF. También Maturana, H y Varela, F. El árbol del conocimiento. Ed Universitaria. Sgo de Chile. 1984.

14) Gergen, K. El yo saturado. Paidos Barcelona. 1989.

15) Michael Ventura. The age of interruption. F.T.Networker No 1, 1995


* Lic. Irene Loyácono: Psicóloga. Psicoterapeuta familiar. Presidente de Sociedad Argentina de Terapia Familiar
Juan F. Seguí 3940 1425 Buenos Aires Argentina. Tel (54) 11 4803-5095 Fax (54) 11 4856-2857 e-mail: iloyacono@bpg.overnet.com.ar



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